Arcachon nació del aire marino, de los olores de pino, del tren y del rasgo
de ingenio de financieros de moda en el siglo pasado.
La historia de Arcachon siempre fue
intimamente unida al mar y las primeras actividades dependieron estrechamente
de este vínculo entre la tierra y la bahía.

El nacimiento de Arcachon está vinculado a la aparición de la nueva moda de
los baños de mar bajo la Restauración. Este entusiasmo para el baño debe tanto
a la moda y a los pasatiempos, como a imperativos médicos.
La estación debió sus primeros éxitos a una dinastia de médicos
precursores de la climatoterapia y de la talasoterapia de hoy. En aquella
época, las estructuras turísticas sólo eran unas cabañas de resineros en
alquiler, hasta que un navegante normando, el Capitán François Legallais, abre
el primer hotel-balneario de la región en agosto del 1823.
La moda de los baños de mar aquí atrae a una "colonia extranjera" de
altezas y celebridades, testas coronadas, literatos y artistas líricos. En el
paseo marítimo, en casí tres kilómetros, se contruyen chalets y villas que así
prefiguran la Ciudad del Verano. Empieza el desarrollo de Arcachon.

El 2 de mayo del 1857, un decreto imperial de Napoleón III eleva
Arcachon al rango de municipio. En la misma fecha, la línea de ferrocarril
entre Burdeos y La Teste se prolonga hasta Arcachon. Para rentabilizar esta
inversión, los Hermanos Péreire, Emile e Isaac (ricos banqueros y principales
accionistas de la Compagnie des Chemins de Fer du Midi), compran 96 ha de
terrenos forestales por su propia cuenta y la de la Compagnie, y crean la
Ciudad del Invierno. Desde la primavera del 1862, se trazan avenidas y
alamedas, y surgen de la arena un casino y villas . Unas villas señorales de
todos los estilos aparecen en un dédalo de pequeñas "alamedas curvas y
rompeviento". La Ciudad del Invierno entra en el inventario de los monumentos
históricos en 1985.
En 1858, el nuevo municipio de Arcachon legisla: la gente debe estar
vestida, ¡desde el cuello hasta los talones, por vafor!, para tomar baños de
mar. En 1863, la corta estancia de Napoleón III y sus repercusiones ponen
Arcachon al rango de las grandes estaciones climáticas.
Los baños de mar, la Ciudad del Invierno y el ferrocarril proporcionaron
la felicidad a Arcachon y a sus visitantes. En 1926, Arcachon está
declarada balneario.