© Alain Vacheron

Comer ostras: cómo abrirlas y saborearlas

¡La pausa gourmet que no puedes perderte en Arcachon!

Si hay una experiencia gastronómica que no puede faltar a tu paso por Arcachon es probar las ostras locales directamente donde un ostricultor, en un restaurante, en el mercado o incluso en tu casa. Con la denominación “Huîtres Arcachon Cap Ferret”, este sabroso marisco de concha es uno de los escasos productos de cultivo 100 % natural. Desde hace siglos, el buen hacer de los ostricultores y las buenas condiciones de la bahía confieren a las ostras un sabor de calidad mundialmente conocida.

La ostra de la bahía de Arcachon exhala todos sus particulares sabores de espuma de mar. Crudas, cocidas o aderezadas con una salsa de chalotas o un chorrito de limón, las ostras se comen en cualquier momento del día: por la mañana, como aperitivo o en la comida. En la boca tan pronto resultan suaves y carnosas, como potentes y salvajes.

¡Si el mar tuviera un sabor, sería este!

Ostras para comer in situ o para llevar

Alrededor de toda la bahía de Arcachon, los ostricultores te invitan al pequeño placer de probar sus ostras en el entorno auténtico de su cabaña ostrícola. En su lugar de trabajo y en un ambiente distendido, estos “campesinos del mar”, como se les llama por aquí, proponen degustaciones o venden ostras, si prefieres llevártelas a casa.

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Para llevar, ajá, ¿pero cómo abrirlas fácilmente una vez en casa?

La delicada operación de abrir una ostra es un ritual que inmutablemente precede a su degustación. No te preocupes, ¡es muy fácil!

Hazte con un cuchillo de ostras, de hoja corta y puntiaguda, y un paño. Sujeta la ostra en la palma de la mano, el vértice hacia tu muñeca sujetándola bien con el paño. Introduce el cuchillo en la ostra a la altura del músculo. Gira el cuchillo horizontalmente y corta el músculo. Separa suavemente la concha sin romper la carne de la ostra y vacía el agua quitando cualquier fragmento de concha. Espera unos 20 minutos para vaciar una vez más las ostras, que habrán soltado un agua más fina.

La ostra está lista para comerla. ¿Con qué acompañarla? Un buen pan de centeno, mantequilla salada y una copa de vino blanco. Bon appétit!